La comunidad protesta, acude a los tribunales y el juez ordena derribarla. Ella asegura que otros hicieron lo mismo sin consecuencias. La respuesta judicial fue clara: eso no la salva.
Era una tarde fría bajo el garaje, con ese zumbido constante de los fluorescentes y el olor dulzón de gasolina en el aire. Un grupo de vecinos, manos en los bolsillos, miraba la pared nueva como si hubiera aparecido de un día para otro, de la nada, cambiando la respiración del sótano. El administrador movía papeles, la presidenta enseñaba fotos en el móvil y alguien soltó un “esto no puede ser”. La pared no hablaba, pero todos la miraban como si pudiera. El rumor subió por la rampa, llegó al portal, a la junta y, poco después, a un juzgado. La historia parecía doméstica. No lo era.
El tabique que encendió la escalera
La propietaria lo explicó como quien describe una pequeña mejora: un tabique para “ordenar” mejor sus espacios, garaje y trastero, y evitar miradas ajenas. Dos piezas que ya le pertenecían, separadas por una línea de ladrillo limpio. No tocó vigas ni bajantes, repetía. La comunidad veía otra cosa: una intervención que cambiaba recorridos, ventilación y el uso práctico de un área compartida. El desajuste no era solo arquitectónico, también emocional. En comunidades, la percepción manda.
El conflicto se cocinó en el día a día. Un vecino comentó que ahora el coche maniobraba peor porque la nueva pared apretaba el giro. Otros dijeron que la puerta del trastero quedaba escondida tras un codo. Aparecieron fotos, flechas en un plano a bolígrafo, un metro plegable sobre el suelo. Y apareció el pasado: “Fulanito cerró su trastero con paneles hace años” o “Menganita abrió un hueco entre dos plazas”. La memoria selectiva de la escalera, tan conocida, se activó de golpe y giró a favor de la obra. La discusión se hizo crónica y subió de volumen.
La presidenta llevó el asunto a junta. Los estatutos, la Ley de Propiedad Horizontal y las normas básicas del garaje dicen que no se puede modificar el conjunto sin acuerdo previo. La jueza lo dejó por escrito: el dueño de un elemento privativo no puede alterar la configuración del inmueble ni lo compartido, ni crear pasillos o recodos que afecten seguridad, ventilación o evacuación. Hubo una frase que desarmó la defensa de “otros hicieron lo mismo”: **la igualdad en la ilegalidad no existe**. Si alguien obró sin permiso y no hubo reacción, no convierte en legal el siguiente tabique. El fallo ordenó la demolición.
Qué hacer si un vecino cambia el garaje sin permiso
Primero, bajar la temperatura. Hablar con esa persona y entender qué ha hecho, por qué y qué impacto tiene. Después, documentar: fotos fechadas, plano de la zona, notas de cómo era y cómo quedó. Siguiente paso, el cauce formal: un requerimiento por escrito y la inclusión del punto en la junta con todos los papeles a la vista. Si no hay acuerdo, acta en mano, toca acudir a un abogado. Cuando falta el **permiso de la comunidad**, el camino ya está marcado.
Todos hemos vivido ese momento en que un arreglo pequeño se vuelve un lío de vecinos. Seamos honestos: nadie sueña con noches de junta ni con medir pasillos bajo tierra. Aun así, el error más común es saltarse el diálogo y disparar con acusaciones. Otro tropiezo: dejar pasar meses “a ver si se arregla solo”. El tercero, fiarse de “es lo mismo que hizo el 3ºB” como si fuera jurisprudencia. Actuar pronto y por vías tranquilas suele reducir el coste —económico y emocional— para todos.
Lo que aportan los tribunales no es capricho, es método. Cuando una obra altera recorridos, seguridad o cualquier elemento común, la respuesta judicial va por carriles muy conocidos.
“Una comunidad puede perdonar un descuido, pero no puede convertirlo en norma. Y mucho menos en licencia.”
- Pedir por escrito la reversión de la obra si no cuenta con acuerdo ni licencia.
- Proponer mediación antes de llegar a la demanda, con objetivos claros y plazo.
- Si no hay acuerdo, iniciar acción de cesación y reposición del estado original.
- Valorar daños colaterales: costes de demolición, reposición y seguridad.
Más allá del tabique: convivencia, seguridad y propiedad
Este caso no va solo de ladrillos; va de confianza. Una pared en el garaje toca fibras delicadas: ruido, maniobras, humo, incendios, salidas de emergencia. Y toca un límite claro: lo mío, lo tuyo y lo nuestro. La ley protege esa frontera porque en garajes y zonas comunes cualquier cambio se multiplica por decenas de vidas que comparten el mismo aire. El fallo que ordenó la **demolición** no castiga una idea; repone un equilibrio. El mensaje no es hostil: si algo mejora de verdad, se plantea, se vota, se licencia y se ejecuta bien. Lo otro, el atajo, siempre sale caro. Esta historia recuerda que un edificio es un pacto continuo. Y que cada ladrillo cuenta.
| Point clé | Détail | Intérêt pour le lecteur |
|---|---|---|
| Permisos previos | Las obras que afecten recorridos, ventilación o configuración común requieren acuerdo de la junta y, en su caso, licencia municipal. | Evitar sanciones y conflictos al planificar cualquier reforma en garaje o trastero. |
| Documentación | Fotos, planos y actas son la base para dialogar o, llegado el caso, litigar con seguridad jurídica. | Ahorrar tiempo y dinero, y sostener una posición con pruebas claras. |
| Vía de solución | Diálogo, requerimiento formal, mediación y, si falla, acción judicial para reponer el estado original. | Un mapa práctico de decisiones con menos desgaste vecinal. |
FAQ :
- ¿Puedo abrir o cerrar un paso entre mi garaje y mi trastero?Solo si no afecta elementos comunes ni seguridad y cuentas con acuerdo de la comunidad y la licencia que corresponda. Hacerlo por tu cuenta es receta para un conflicto.
- Si otros vecinos hicieron obras similares, ¿puedo ampararme en eso?No. La tolerancia previa no crea un derecho. Cada obra se valora por su legalidad y su impacto, no por lo que pase en el piso de al lado.
- ¿Quién paga la demolición si lo ordena un juez?El propietario que ejecutó la obra sin permiso. También puede responder por la reposición de daños y las costas.
- ¿Puede la comunidad legalizar a posteriori una obra ya hecha?En algunos supuestos, sí, si se aprueba en junta con las mayorías exigidas y se obtiene la licencia. Si afecta seguridad o estructura, lo normal es la reposición.
- ¿Cuánto tarda un procedimiento así?Depende del juzgado y de si hay medidas cautelares. Puede ir de unos meses a más de un año. Mejor resolverlo en mediación si es viable.









Décision logique: modifier un espace commun sans autorissation ni licence met en jeu la ventilation et la sécurité. L’argument “les autres l’ont fait” ne crée pas de droit. La démolition rétablit l’état initial, point.
Mais pourquoi la communauté n’a‑t‑elle pas réagi aux travaux antérieurs ? Prescription, tolérance coupable ? Ça ressemble à un manque de gouvernance en copro.