Procedente el despido de cuatro trabajadores de Eulen: desayunaban tres veces y se iban de compras a Leroy Merlin

Procedente el despido de cuatro trabajadores de Eulen: desayunaban tres veces y se iban de compras a Leroy Merlin

Un tribunal avaló el despido como procedente y el caso se convirtió en conversación de pasillo, de cafetería y de WhatsApp. La historia incomoda porque habla de confianza, de rutina y de esa fina línea entre descanso y abuso.

La escena huele a café recién molido y a mañana larga. Un furgón con logo de servicio se detiene frente a un bar, luego en otro, y más tarde en un tercero; risas cortas, vasos de cristal, un “volvemos en diez” que siempre se alarga. Al mediodía, la ruta gira hacia una gran superficie de bricolaje para “cuatro tornillos” que no pueden esperar, con la prisa tranquila de quien cree que el tiempo ajeno es goma. En la oficina, el cuadrante va quedando cojo y los avisos sin cubrir suman puntos rojos. Hay que decirlo: lo que se tolera un día se normaliza al siguiente. Y un día, salta.

El caso que encendió el debate

La resolución que valida el despido procedente de cuatro trabajadores de Eulen no habla de un café, habla de un patrón. Paradas repetidas, itinerarios que se salen del servicio, minutos que se apilan hasta convertirse en horas. La empresa documentó una conducta sostenida y el tribunal vio algo más que un error puntual: vio una forma de trabajar donde la pausa dejó de ser descanso para volverse desatención.

Imagínalo en números terrenales. Jornada de siete a tres, con tres desayunos de veinte minutos que, sumados a los trayectos, se convierten en casi hora y media fuera de juego; adorna esa rutina con una visita a Leroy Merlin de cuarenta minutos y el puzzle de la mañana ya no encaja. Mientras tanto, hay avisos atascados y compañeros que cubren huecos. Lo que suena a anécdota en la barra del bar se vuelve volumen de trabajo en la pantalla de quien coordina.

La clave jurídica no es el croissant, es la confianza. El Estatuto de los Trabajadores recoge como falta grave la transgresión de la buena fe contractual y la disminución continuada y voluntaria de rendimiento. Salir del puesto sin autorización, encadenar paradas y hacer gestiones personales en horario de servicio perfora ese pacto tácito que sostiene cualquier relación laboral. Otra cosa es una compra urgente para el servicio con orden expresa y tiempo acotado. Aquí, según la sentencia, el hilo se rompió.

Cómo marcar la frontera: tiempo de trabajo, pausas y salidas

Hay una traducción práctica que evita disgustos. Empresas y equipos pueden fijar por escrito las pausas pactadas (una única de 15-20 minutos en jornadas largas), indicar cómo se registra en el fichaje, y pautar un canal corto de permiso para salidas imprevistas. Protocolo simple: motivo, tiempo estimado, confirmación del responsable, y luego ticket o parte que cuadre las piezas.

En el día a día, los tropiezos suelen ser pequeños. Un café que se estira, una charla que crece, una “parada técnica” sin avisar que arrastra a la siguiente como un dominó. Todos hemos vivido ese momento en el que el reloj encoge y la agenda se desordena. Seamos honestos: nadie hace eso todos los días. El problema nace cuando lo excepcional pasa a ser hábito y deja un rastro medible en el servicio.

Hay fronteras que no se ven. Y se vuelven visibles de golpe, con una sanción o con una carta de despido. El consejo que repiten los laboralistas es prosaico: mejor un WhatsApp corporativo de dos líneas que media hora de misterio en el cuadrante; mejor pedir permiso que pedir perdón cuando ya hay prueba.

“La diferencia entre un café y un problema es la reiteración y el impacto en el servicio. No el aroma de la taza”

  • Pacta la pausa y respétala: una vez, a la misma hora, con registro.
  • Comunica cualquier salida: motivo y tiempo estimado, por el canal que tenga la empresa.
  • Si compras material, lleva pedido y ticket con hora; vuelve por la ruta más corta.
  • No uses vehículo o tiempo de servicio para recados personales. Ni “cinco minutos”.

Más allá del caso: confianza, control y cultura

Este asunto toca una fibra delicada: cuánto control cabe sin asfixiar, cuánta libertad cabe sin quebrar la confianza. Las empresas tienden a ajustar sistemas cuando un abuso duele, los trabajadores levantan el ceño cuando sienten que se les mide cada paso. Entre esos dos polos, hay margen para una cultura clara que no haga heroicidades del café ni demonice una urgencia justificada. Las reglas visibles bajan la tensión y ahorran litigios. A nadie le gusta trabajar con la mirada en la nuca ni con la sensación de que el vecino carga su parte. El caso Eulen no es un cuento de villanos y héroes, es un espejo que pide orden sencillo, hábitos razonables y una conversación adulta sobre el tiempo que nos pagan y el servicio que entregamos. Tal vez ahí esté el punto que de verdad importa.

Point clé Détail Intérêt pour le lecteur
Despido procedente por abuso de pausas Triples desayunos y compras en horario laboral documentadas Entender qué conductas ponen en riesgo el empleo
Reglas claras de pausas y salidas Pactos escritos, registro de fichaje y permisos breves Evitar conflictos y sanciones innecesarias
Límites del control empresarial Supervisión proporcional, respeto a privacidad y prueba lícita Saber hasta dónde puede vigilar la empresa

FAQ :

  • ¿Qué significa “despido procedente” en estos casos?Que la empresa ha acreditado una causa grave y real, con pruebas válidas, por lo que el contrato se extingue sin indemnización. Se paga lo trabajado y las vacaciones devengadas, y la carta debe describir los hechos con precisión.
  • ¿Cuántos descansos de desayuno permite la ley?El Estatuto prevé un descanso mínimo de 15 minutos en jornadas superiores a seis horas si así lo fija el convenio. Los convenios pueden ampliar ese tiempo, pero no legitiman encadenar tres paradas fuera de lo pactado.
  • ¿Pueden despedirme por ir a Leroy Merlin en horario laboral?Sí, si la salida no está autorizada, no es urgente o no está ligada al servicio. Si es una compra necesaria para el trabajo, con orden expresa, tiempo acotado y justificante, normalmente no entra en vía disciplinaria.
  • ¿Qué pruebas suelen valer ante un juez?Registros de fichaje, partes de trabajo, testigos, tickets con hora, reportes de ruta o geolocalización informada y proporcional. La prueba debe ser lícita, necesaria y coherente con la finalidad de control.
  • ¿Qué hago si percibo un control excesivo o injusto?Habla con tu responsable o RR. HH., eleva al comité, y si persiste, consulta a un laboralista o acude a Inspección. Documenta los hechos con fechas y evita la confronta caliente: la forma también cuenta.

2 réflexions sur “Procedente el despido de cuatro trabajadores de Eulen: desayunaban tres veces y se iban de compras a Leroy Merlin”

  1. Trois ptits dej et une virée à Leroy Merlin… et hop, « despido procedente » ? Ça ne cache pas aussi un problème d’organisation du service ?

  2. Quand la pause devient routine, la confiance s’effrite. Ici, on dirait une transgression de la bonne foi contractuelle, pas un simple croissant de trop. Difficile de reprocher à l’entreprise d’agir si le schéma est répété.

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