Javier Calatrava, médico: « El implante dental es un arma de doble filo: cuando te lo colocas, te vinculas con él »

Javier Calatrava, médico: "El implante dental es un arma de doble filo: cuando te lo colocas, te vinculas con él"

Lo dice un médico que ve a diario la mezcla de alivio y miedo en la mirada de quien decide dar el paso. Coste, expectativas, mantenimiento, estética… Al final, lo que parecía una pieza de titanio se convierte en una relación. Y como en toda relación, hay promesas y límites.

El lunes a las ocho y veinte, la sala de espera huele a clorhexidina y café. Una mujer se toca con el pulgar el hueco donde antes hubo un molar; no es dolor, es recuerdo. Javier Calatrava abre la puerta con una sonrisa breve y un gesto de “pasa”, mientras con la otra mano sostiene un implante envuelto en un blister transparente. “El implante dental es un arma de doble filo: cuando te lo colocas, te vinculas con él”, dirá minutos después. La paciente asiente, medio en broma, medio en serio. Él no esquiva la tensión: la trabaja. Y ahí, la consulta se llena de silencios útiles. Algo iba a cambiar.

El vínculo con un tornillo que hace de diente

La idea seduce: recuperar un pedazo de boca que el tiempo o la caries se llevaron. El implante llega como promesa de normalidad, de morder una tostada sin pensar. Calatrava lo resume con calma: sí, vuelve la función, pero nace un compromiso. No se coloca un tornillo, se inaugura un cuidado. Ese vínculo invisible se fortalece o se rompe en el baño de casa, no en el quirófano.

Hace meses, un paciente salió de la clínica con una corona impecable y una sonrisa grande. Volvió a los nueve meses con la encía rojiza, molesta; no dolía “en serio”, decía. Mucositis incipiente. Se recondujo, pero la anécdota viene con dato: las tasas de éxito superan el 90% a diez años, sí; aun así, entre un 15% y un 25% desarrollan inflamaciones alrededor del implante si el biofilm campa a sus anchas. Un implante sano no es un objeto perfecto: es un equilibrio vivo.

¿Por qué “arma de doble filo”? Porque devuelve mordida y confianza, y a la vez exige hábitos que no siempre tenías. El titanio no se caria, pero la encía y el hueso sí reaccionan al descuido. Hay microespacios donde las bacterias hacen su fiesta si las dejas. Hay fuerzas de mordida que, mal repartidas, sobrecargan la zona. La lógica es simple y tozuda: lo que no se ve también necesita atención diaria.

Cómo convivir con tu implante sin volverte esclavo

Calatrava propone una rutina corta y precisa: cepillo suave dos minutos, cabeza pequeña, y un cepillo interproximal que pase justo por el túnel entre encía y corona. Tres pasadas lentas, sin prisa. Irrigador sí, pero como complemento dos o tres noches a la semana. En consultas de control, pulido y foto para comparar. Un protector nocturno si aprietas. Citas pautadas como se pauta el cambio de aceite del coche.

El error común es querer masticarlo todo “para probar” los primeros meses. O pensar que como no duele, está perfecto. Todos hemos vivido ese momento en el que la rutina se come a la rutina: viajes, niños, estrés. Seamos honestos: casi nadie usa el irrigador como dice el folleto. Lo que funciona son mini sistemas sencillos y repetibles. Dos pasos, no cinco. Y una alarma en el móvil cada seis meses.

La “paradoja Calatrava” es clara: menos épica, más constancia.

“La gente cree que el implante es eterno. Lo que dura es el buen cuidado. El tornillo sin encía sana no es nada”

  • Señales de alerta: sangrado al pasar el cepillo interproximal, mal aliento puntual, sensación de presión rara.
  • Gestos clave: cambiar el cepillo cada 2-3 meses, usar interproximal del calibre correcto, ajustar la férula si bruxas.
  • Hábitos de riesgo: tabaco, periodontitis no controlada, apretar dientes, higiene exprés nocturna.
  • Calendario amable: revisión a los 10-14 días postcirugía, a los 3 meses, y luego cada 6-12 meses.

Lo que nadie te cuenta del ‘para siempre’

El “para siempre” de un implante se parece más a un “mientras hagamos las cosas bien”. El cuerpo cambia, la mordida cambia, la vida cambia. Hay coronas que piden un pulido a los cinco años y tornillos que necesitan reapriete sin drama. El vínculo del que hablaba Calatrava es eso: cuidado razonable, expectativa realista y una puerta abierta al ajuste. **No es una pieza más del cuerpo**, es una prótesis integrada que te acompaña si tú la acompañas. Y sí, hay días en que la pereza gana; no pasa nada una noche, pasa cuando esa noche se repite cien veces. En el espejo, el implante no habla, pero la encía sí: color, textura, olor. La belleza aquí es humilde y lenta. **Más que un diente nuevo, es un pacto diario**.

Point clé Détail Intérêt pour le lecteur
Implante = vínculo Función recuperada a cambio de hábitos estables Anticipar mantenimiento y evitar sorpresas
Riesgos silenciosos Mucositis/periimplantitis por biofilm y sobrecarga Detectar señales tempranas y actuar a tiempo
Rutina breve, constante Cepillo suave + interproximal + controles periódicos Guía práctica y realista que sí se puede cumplir

FAQ :

  • ¿Cuánto dura un implante dental?La literatura habla de supervivencias superiores al 90% a 10 años, con variaciones por higiene, tabaco, hueso y diseño protésico. La corona puede requerir ajustes o recambios antes que el tornillo.
  • ¿Duele el proceso?La cirugía suele ser indolora con anestesia local. Molestias controlables 24-72 horas después. La mayoría vuelve a su rutina ligera al día siguiente.
  • ¿Y si tengo poco hueso?Existen injertos, elevaciones de seno o implantes cortos/angulados. El plan se personaliza tras TAC y valoración periodontal.
  • ¿Qué mantenimiento real requiere?Higiene diaria con cepillo suave e interproximal, y revisiones cada 6-12 meses para medir encía, ajustar oclusión y limpiar biofilm. **Mantenimiento de por vida**, sí, pero integrado en tu rutina.
  • ¿Pita en aeropuertos o limita deporte/viajes?No suele activar arcos de seguridad. Puedes volar, correr y nadar sin problema una vez cicatrizado. Evita impactos directos en la zona y usa férula si bruxas.

1 réflexion sur “Javier Calatrava, médico: « El implante dental es un arma de doble filo: cuando te lo colocas, te vinculas con él »”

  1. philippe_arcane

    Interesante lo del “vínculo”. Para quienes bruxamos (yo aprieto mucho), ¿el protector nocturno es siemrpe recomendable o solo si hay signos? Y si ya tengo mucositis leve, ¿cuánto tiempo tarda en mejorar con higiene bien hecha? También, ¿cómo saber si la oclusión está sobrecargando el implante en casa, antes de la revisión?

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